sábado, 2 de enero de 2010

Un deseo para 2010



Os deseo a todxs no un feliz año nuevo, sino un feliz comienzo de una vida nueva... Que una escena así pueda ser realidad y construyamos un nuevo mundo sobre las ruinas del capitalismo.

¡Salud y anarquía!

martes, 14 de julio de 2009

Volveré pronto

Mirando las fechas de mis posts encuentro que llevaba ya varios meses sin publicar nada en este blog (ni en los demás). Estoy pasando un período extraño por circunstancias varias, tengo asuntos importantes que resolver y mi ánimo no da para todo ahora mismo, así que la vida virtual está un poco aparcada.

No obstante, este blog no está muerto, ni mucho menos. En todo este tiempo, aunque no encuentre ganas de escribir, he seguido seleccionando algunos discos para subir y, desde luego, tampoco pienso abandonar mi faceta incendiaria.

Hasta pronto amig@s!

sábado, 28 de febrero de 2009

[Grunge] L7 - Smell the magic (1991)

(password: theburningbrain.blogspot.com)


Primer álbum de las L7, banda grunge compuesta enteramente por mujeres y que ha pasado algo desapercibida para el gran público. Mucha gente conoce a grupos como Nirvana o Pearl Jam, pero en esta escena, como en muchas otras (y como en el arte y la vida en general) las obras creadas por mujeres han recibido menos atención.

Su compromiso feminista les llevó a organizar el primer festival "Rock for Choice", apoyado por otros grupos grunge del momento, como forma de promover el aborto libre y de plantear la discusión de otros temas que afectan a las mujeres. Asimismo, sus letras tienen todo el fuego y la rabia de aquellas mujeres que luchan por derribar los estereotipos femeninos.

"Smell the magic" es una perfecta compañía para espíritus furiosos que anhelan días de humo y caos...

(Edito: me había confundido al crear el archivo, comprimí otro álbum del mismo grupo en lugar del "Smell the magic". Ya he corregido el enlace de descarga y la contraseña sigue siendo la misma).

viernes, 26 de diciembre de 2008

Basta de vidas destrozadas (In memoriam)

La mayoría de la gente hoy en día conoce a alguien que haya pasado por un tratamiento psiquiátrico, o bien lo ha sufrido en carne propia. Es muy común aceptar recetas de ansiolíticos o antidepresivos bajo la promesa de que nos ayudarán a superar nuestras angustias o dramas existenciales y harán que podamos seguir funcionando en el día a día. Otras medicaciones, como los neurolépticos (antipsicóticos) también son de uso común, no solo para lo que llaman "esquizofrenia" sino como medio de contención para las residencias de la tercera edad o niñxs "problemáticxs".

Sin embargo, las recetas de estas medicaciones se basan en la falsa premisa del origen biológico de las "enfermedades" de la mente, obviando sus verdaderas causas: una sociedad represora y vacía de sentimientos, padres alienadxs que descargan sus frustraciones en sus hijxs, un mundo donde el futuro produce pánico en lugar de esperanza...

Cito textualmente:


El biorreduccionismo, un positivismo radical, no es otra cosa que buscar el origen del achaque emocional en el reino objetivo, de lo somático; jamás en el universo interno del individuo. Es el absurdo cognitivo de reducir una persona a su cuerpo. De esa manera es metodológicamente imposible que la profesión culpe a los padres incluso en casos de flagrante maltrato físico, abuso sexual, o violencia emocional hacia los hijos. La siquiatría cumple una importante función: exonerar a la familia, el cemento de la civilización, del desastre manifiesto en los hijos.

("Un Gulag químico" - Antipsiquiatría.org (énfasis mío) ).

Existen bastantes especialistas que critican a la psiquiatría desde sus mismas bases. Desde gente como Sasz o Laing en un pasado, a doctores y colectivos de antipsiquiatría en nuestros días, la denuncia de los crímenes de la psiquiatría comienza a oírse alta y clara.

Entre estas críticas aparece la lucha contra la prescripción de neurolépticos. Estas medicaciones funcionan, simple y llanamente, como reductores de la actividad del cerebro, de forma que disminuyen las manifestaciones de "psicosis" únicamente porque están anestesiando (y a largo plazo, destrozando) todas las actividades de las neuronas.

Ésto se evidencia en el hecho de que lxs pacientes exhiben un cambio radical cuando toman su medicación: se convierten en personas dóciles, embotadas, pierden sus ganas de luchar y la auténtica alegría de vivir que alguna vez tuvieron.

Ahora para ellxs todo es un triste limbo gris, ya no son capaces de sentir con intensidad, y la vida se convierte en una rutina tiranizada por lxs psiquiatras y la sacrosanta familia. Se toman sus pastillas, quizá consigan un trabajo "de integración para minusválidos" (bonito eufemismo para "mano de obra dócil, agradecida por su explotación y barata") y, lo más importante, dejan de interrumpir las rutinas de la unidad productora-familia. Todo el mundo contento, menos ellxs. Pero eso a nadie le importa.

La medicación "antipsicótica" tiene también numerosos efectos secundarios físicos. La persona puede engordar, volverse apática, padecer acatisia, o sufrir transtornos musculares convulsivos similares al Parkinson, como son la distonía aguda o la disquinesia tardía. Curiosamente el Parkinson, según los estudios actuales, se origina a consecuencia de la pérdida de ciertas células cerebrales y la consiguiente baja en la producción de dopamina, químico vital para el movimiento.

Dicen que las "nuevas" medicaciones contra la "esquizofrenia" no producen apenas este tipo de efectos. Esto es sencillamente mentira, muchísima gente que haya conocido a pacientes psiquiátricos (y por supuesto las propias víctimas) podrán corroborarlo.

En mi caso he visto de primera mano cuáles son las consecuencias de la psiquiatría: vidas destrozadas. Personas que se perdieron a sí mismas, destrozadas primero por sus familias y/o circunstancias sociales y cuyas mentes fueron después anuladas definitivamente por las medicaciones.

He visto como las consecuencias de los tratamientos antipsicóticos convertían a personas maravillosas en sombras de sí mismas y les arrebataban todos los sueños que tuvieron antes. Gente cuya única culpa fue ser "demasiado" sensible ante los sufrimientos de su vida ha visto como se destrozaban sus esperanzas de futuro ante la etiqueta de "esquizofrénico" que les colgaron.

Lo peor de todo es cómo estas personas son empujadas a creer que necesitan vivir bajo control, tomar medicación, y que todo eso les está ayudando. Antes de tomarla es posible que pasasen algunos momentos difíciles por sus alucinaciones, pero, con todo, podían ser felices porque aún podían reir de verdad. Después ya sólo les quedó la perspectiva de una vida mecánica y mutilada.

Es necesario que investiguemos a fondo este tema. Todxs conocemos a víctimas potenciales de la psiquiatría o podemos serlo nosotrxs mismxs. Al igual que tratamos de concienciarnos sobre los mecanismos de control físicos del capitalismo, debemos hacer lo mismo con los mentales, más importantes aún si cabe.

Y una vez concienciadxs sobre la necesidad de oponerse a la psiquiatría, no lo callemos. Hablemos de esto con la gente de nuestro entorno. Que la sociedad empiece a ver la psiquiatría como lo que realmente es: el instrumento de dominio y control mental más cruel que jamás se haya inventado.

Para saber más:

http://www.antipsiquiatria.org (Página repleta de información útil, de lectura imprescindible).

Coalición de antipsiquiatría. (Colectivo de damnificadxs por esta supuesta "ciencia", contiene numerosos artículos y recursos).

Enlaces a los números de la revista antipsiquiátrica "Enajenad@s".

El modelo del trauma de los transtornos mentales. (Explicaría el porqué de estas supuestas "enfermedades").

Interpretación psicológica de la esquizofrenia. (Reseña del libro).


(Artículo en memoria de Ricky, como lucha contra quienes destrozaron una vida llena de bondad, ilusión y amor, un amor tan puro que quiso hasta el final incluso a las personas que más le dañaron. Que sigas siendo luz en alguna parte del cosmos. Nunca te olvidaremos).

martes, 18 de noviembre de 2008

El arte de la opresión


(Capilla Sixtina - Miguel Ángel - S.XIV)

Hoy es noticia la inauguración de la cúpula de la sala XX del palacio de la ONU en Ginebra, que ha sido pintada por el artista Miquel Barceló. La polémica está servida a causa del presupuesto de la obra, que ha costado nada menos que 20 millones de euros. Una buena parte, 8 millones, han sido puestos por España (y luego nos cuentan que hay crisis), obteniendo como premio que el rey y Zapatero hayan formado parte del acto de inauguración.

No es de extrañar que con el gusto por la ostentación que siempre ha caracterizado a las clases altas, se hayan pasado por el forro incluso guardar las apariencias, y se haya terminado sabiendo que han utilizado 500.000 euros de lo que llaman "fondos de ayuda al desarrollo".

Sabíamos de sobra que los dirigentes mundiales y sus títeres no tienen principios ni vergüenza, que no quieren ayudar realmente a la población de ninguna parte del mundo y sólo les importa el poder y el dinero, pero cada vez lo muestran con más descaro.

No les preocupa quitarse la careta porque están bien seguros de su poder. Tienen armas y personal suficiente entre policías y ejércitos para asegurarse el control sobre la población si la desesperación llevase a un levantamiento. Creen que pueden permitirse la ostentación, burlarse en nuestra cara mientras aparecen en la tele sonrientes y luego brindan con champán.

Nada que no haya ocurrido continuamente a lo largo de la Historia. En la Edad Media estaban la clase eclesiástica y los nobles para esquilmar los recursos de "sus" feudos y derrocharlos en suntuosidad y lujos mientras la gente común sobrevivía como podía.

Y no es algo gratuito. La ostentosidad siempre ha sido un instrumento psicológico de la opresión. Crear palacios e iglesias monumentales y grandiosos les encumbraba en un pedestal ante el pueblo, marcaba visiblemente las distancias entre ricos y pobres.

Servía, además, como forma de maquillar la tiranía con un glamouroso envoltorio que el resto de la población pudiera admirar, amar, un modo de vida con el que soñar. Es difícil analizar críticamente o sentir odio hacia algo mientras te está deslumbrando. Y después de todo, a la mayoría nos gusta el arte y las cosas bonitas.

Así que la situación realmente no ha cambiado. En su día la clase eclesiástica controlaba lo que debía pensar la población, y contrataban a grandes artistas como Miguel Ángel para pintarles la capilla. Hoy tenemos a la ONU, la política y el capitalismo con la nueva religión de nuestros días, el "civismo" y la apariencia de valores humanitarios e internacionalistas, que le encarga la cúpula de la nueva catedral a otro artista, Barceló.

La clase baja estaba bajo opresión entonces. Nosotros también lo estamos ahora. Y como entonces, se siguen riendo abiertamente de nuestra precariedad mientras tratan de engañarnos con espejitos.

(Imagen: http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/7046.htm).

jueves, 23 de octubre de 2008

Pensémoslo un poco...



Este vídeo es un fragmento de la película "Los edukadores". Atención al diálogo, pues en pocos minutos expresa la cruda realidad del sistema capitalista: cinismo, insensibilidad, indiferencia hacia el sufrimiento. Éso es el capitalismo.

Puede que te preguntes qué tiene esto que ver contigo. Puede que ya creas haber llegado a un cierto grado de concienciación, que ya sepas como funciona el sistema capitalista y creas haberte posicionado en su contra. Puede que incluso te definas como activista. Puede incluso que intentes concienciar a las personas a tu alrededor de que así no somos libres, de que así no podemos seguir...

O quizá estás en el otro lado, quizá nunca se te ha ocurrido pensar en las consecuencias de nuestro/tu estilo de vida sobre los demás. No te has parado a pensar qué pasa cuando compras productos de una marca que explota a personas, recursos o animales para aumentar sus beneficios. No te has parado a pensar qué ocurre cuando trabajas para una empresa o entidad que explota, engaña, especula, y daña poblaciones enteras con sus acciones.

Pues quizá va siendo hora de que lo pienses. De que lo pensemos un poco.

Siempre se puede hacer algo. Como mínimo, siempre se puede dejar de poner excusas y quitarse la venda de los ojos. Deja de ser e
se zombi en el que quieren convertirte con la "educación social" y el márketing, deja de creer en el cuento del "progreso" capitalista y empieza a mirar en qué se basan sus supuestos avances.

Seguramente todxs en algún momento hemos querido ver un mundo más justo o nos hemos conmovido ante las desgracias de quienes viven en la miseria y la esclavitud más absoluta (sí, en nuestros días existe la esclavitud y decenas de multinacionales occidentales junto a sus millones de consumidores son los responsables).

Luego mucha gente "crece" y empieza a perder esa sensibilidad con planteamientos como "las cosas siempre han sido así", "todo es muy difícil", "aunque yo no lo haga el resto lo hará igual". Las palabras cambian, pero detrás de todos esos "argumentos" sólo hay cinismo e indiferencia hacia el sufrimiento ajeno.

¿De verdad sientes algo cuando ves lo que ocurre en el mundo? Pues deja de emplear argumentos cínicos para justificar tu pasividad.

Ni siquiera hablo de dedicar miles de horas a ningún activismo. Mucha gente hace eso y no se convierten necesariamente en gente reflexiva y sensible.

Hablo de, como mínimo, plantearte qué puedes hacer para no seguir haciendo daño. No contribuyas a reforzar el sistema. En cada (aparentemente) pequeña decisión se puede lograr mucho.

Piénsalo a la hora de hacer tus compras, cuando aceptes un trabajo, o a la hora de ponerte metas en la vida. No menciono casos concretos, hay millones de decisiones que repercuten en daño ajeno en este sistema capitalista.

Y no digas que "otra gente también lo hace y lo seguirán haciendo". Se trata del daño que sumará o restará tu acción individual al daño que se le hace a individuos inocentes. Es nuestra/tu responsabilidad.

¿De verdad puedes ser parte de eso, ponerte una excusa y seguir adelante como si nada?

Como dice al final el vídeo:

- Yo sigo el juego pero no he inventado las reglas.

- Lo que importa no es quién inventó la pistola, sino quién aprieta el gatillo.

Pensémoslo un poco...

jueves, 2 de octubre de 2008

Y así nos va...

Pequeña anécdota que resulta muy representativa de la clase de mierda a la que llamamos sociedad civilizada:

Hace poco cortaron la luz en mi casa. Como mucha gente en este país, comparto piso, pero en este caso no me correspondía a mí arreglar la cuestión. Sin embargo, cuando llegó el operario de la compañía para volver a conectar la electricidad coincidió que yo también estaba en casa.

De modo que pude escuchar a la persona con la que comparto la casa hablando con el técnico sobre la forma que había tenido la empresa de tramitar el corte de luz, y le decía "como para que hubiera habido aquí alguien con un respirador o algo así". A ésto, la respuesta del brillante empleado fue tal que "algún caso ha habido, pero yo la tengo que cortar de todas formas"...

Típica respuesta de mierda ("yo soy un mandao"), que por desgracia se oye muy a menudo.

Así, como todo el mundo "hacía su trabajo" y estaban "cumpliendo órdenes" se han justificado los mayores crímenes y también todas esas pequeñas ruindades cotidianas que nos hacen la vida más difícil en esta mierda de mundo capitalista.

Pero no es casualidad, no, detrás de esta forma de pensar hay todo un adoctrinamiento desde que somos pequeñ@s, todo un sistema social orientado desde el mismísimo jardín de infancia no sólo a tragar con las jerarquías, sino a dejar que ellas piensen por tí. Sería muy peligroso un mundo donde la gente siguiera su naturaleza emocional y se preocupasen de las consecuencias de sus acciones sobre su prójimo.

No sólo que se preocupen, si no que quieran mantener convicciones éticas personales de forma firme contra cualquier ser humano que tratase de impedírselo. ¿Así como podría continuar la expansión del espíritu codicioso y dominador de los que mueven los hilos? Nadie se lo permitiría, no sólo tendrían millones de opositores, si no que encima nadie querría cumplir sus cuestionables órdenes.

Y me estoy refiriendo al sistema no sólo al nivel mundial del que solemos hablar, o a las órdenes que cumplen l@s represores en policía y ejércitos, también al nivel del día a día, al nivel de las personas poderosas en empresas y burocracias varias que tratan al resto de seres humanos como números, "target", mercado, sectores de población, porcentajes, como queráis llamarlo, y al nivel del tipo de personas que cumplirán a ciegas cualquier orden suya sin pararse por un momento a pensar qué hay detrás. Si por casualidad lo pensasen un segundo o alguien se lo hace ver, la frase mágica "soy un mandao" resolverá todas sus inquietudes y un día más podrá irse a casa a "desconectar" viendo la tele.

De forma que ése es el máximo nivel de reflexión ética al que llegan muchas personas, quizá gran parte de la sociedad, en su vida supuestamente adulta. Y así nos va...